"...El modelo de jueguete es el barro, que no es nada pero puede llegar a ser todo" (Tonucci)
Podría decirse que el juego es un instinto con el que nacemos los seres humanos.
El juego es entonces la forma natural de incorporar a los niños en el medio que los rodea, de aprender, de realcionarse con los otros, de entender las normas de la sociedad a la cual pertenecen.
Jugar pasa a ser un fin porque proporciona diversión y esparcimiento pero también puede ser un medio para alcanzar un fin. Por el juego reconocemos otra forma de aprender a vivir.
El juguete es el vínculo y el juego es el camino.




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